The Rain Song

The Rain Song

Les propongo un modesto plan para este fin de semana lluvioso. Salgan al campo y dejen que las gotas caigan sobre su cara, quédense en casa y vean cómo llueve tras los cristales, respiren hondo y dejen la mente en blanco. Sólo escuchen esta canción. Si no se conmueven, si algo no se estremece en su interior, si no experimentan una sensación de paz y alivio espiritual es que tienen un problema. O puede que el problema lo tenga yo, quién...
“Profesores pobres”

“Profesores pobres”

Fíjense en las caras y en las expresiones de los rostros de estos cuatro profesores asociados de la Universidad de Valencia que figuran en la imagen captada por el diario El País. Son todo un ejemplo del entusiasmo y de la ilusión de estos docentes, que representan más del 20 por ciento de las plantillas de la Universidad y que, de media, obtienen unas retribuciones de entre 300 y 600 euros al mes, muy por debajo de lo que ganan sus compañeros que trabajan a tiempo completo en la enseñanza superior. Son profesores “pobres”, como yo, que en este caso tomo prestado el adjetivo al presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Roberto Fernández, quien recientemente ha utilizado esta etiqueta para referirse a los profesores que ocupan el último escalón salarial de la docencia en los campus. Los profesores asociados realizan un trabajo muy similar al de los profesores titulares y tienen una carga docente muy parecida. Donde la equiparación desaparece es en la nómina. Asociarse a algo o a alguien es, según la definición recogida en el Diccionario de la Real Academia (RAE), juntarse o reunirse para lograr un determinado fin. Uno puede sentirse asociado a algo cuando comparte la filosofía y los objetivos de un proyecto y cuando trabaja en común para mejorar a la comunidad. En el caso de la Universidad, un profesor asociado puede sentirse reconfortado por compartir su experiencia profesional con los alumnos y ayudarles a ampliar su horizonte de conocimiento y a descubrir lo que les espera en el mercado laboral. Llevó 15 años como profesor asociado en la Universidad...
De Les Luthiers a los All Blacks

De Les Luthiers a los All Blacks

El viernes pasado, y a falta de un plan mejor, me senté frente al televisor para ver el acto de entrega de los premios Princesa de Asturias. Sentía curiosidad por ver y escuchar a Les Luthiers, mis cómicos de cabecera y sempiternos aspirantes al galardón. Este año por fin se hizo justicia y recibieron, más que merecidamente, el correspondiente a Comunicación y Humanidades. Me gustó el discurso de agradecimiento que pronunció Marcos Mundstock. Muy correcto, sin alardes y ajustado al protocolo. Me quedo con su reflexión de que el ejercicio del humorismo “mejora la vida y permite contemplar las cosas de una manera distinta… lúdica, pero sobre todo lúcida, a la cual no llegan otros mecanismos de la razón”. Espero que estos genios del humor, maestros de los juegos de palabras y grandes conocedores y amantes del lenguaje y de los instrumentos imposibles, siga en los escenarios mucho tiempo. Ya llevan cincuenta, pero ojalá puedan dedicarnos más. Por cierto, ¡cómo eché de menos a Daniel Rabinovich! Le honra a Mundstock la dedicatoria que dedicó al periodista y amigo Álex Grijelmo, incansable impulsor de su candidatura a los premios. De él dijo: ” ¡Qué suerte que esta vez se haya salido con la suya!… ¡Más que nada nos alegramos por él! Me quedé con ganas de que Les Luthiers regalaran a los presentes alguna muestra de su inteligente y refinado humor. Supongo que el protocolo y la ceremonia del acto no lo aconsejaba, pero no ocurrió lo mismo con los All Blacks, los representrantes del legendario equipo de rugby neozelandés premiados con el Princesa de Asturias de los Deportes, que se...
Mejor 50 clases de 10 minutos que 10 clases de 50 minutos

Mejor 50 clases de 10 minutos que 10 clases de 50 minutos

“Hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria. Se presta atención a aquello que sobresale. Estudios recientes muestran que la adquisición de conocimientos comparte sustratos neuronales con la búsqueda de agua, alimentos o sexo. Lo placentero. Por eso hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva” “Tiene que comenzar la clase (el docente) con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes. Romper el esquema y salir de la monotonía. Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo. Desde que somos mamíferos, hace más de 200 millones de años, la emoción es lo que nos mueve. Los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender”. “Nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos. En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15...