Dios, los editorialistas y… Pérez-Reverte

Dios, los editorialistas y… Pérez-Reverte

“La Sexta Noche” ofreció el pasado fin de semana una entrevista con el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte, quien recientemente ha publicado la novela “Falcó”. Como casi siempre, el autor de El Capitán Alatriste no dejó indiferente a nadie. Sin pelos en la lengua y con su habitual estilo ácido y sin concesiones, Pérez-Reverte se refirió a cuestiones de todo tipo: política, corrupción, cultura… Una entrevista interesante.

Quiero detenerme aquí en las reflexiones del novelista sobre su experiencia como periodista y la necesaria y saludable separación entre información y opinión. Reproduzco, editadas levemente, las palabras de Pérez-Reverte al respecto. Sí reproduzco, creo que en su literalidad, la frase de Graham Greene a la que alude el miembro de la Real Academia Española (RAE): “Yo soy un reportero y sólo los editorialistas creen en Dios”.

“Yo viví el franquismo cuando era reportero, la Transición y la democracia posterior. Antes el periodista contaba la información, y había unos editorialistas en la Redacción, señores amigos del director, pagados por la casa, más próximos a la línea editorial de la empresa que pagaba los sueldos, y eran quienes hacían los editoriales, quienes opinaban.

Como dijo Graham Greene, Dios no existe más que para los editorialistas, es decir, el reportero no tiene que ocuparse de Dios, se ocupa de contar lo que ha pasado. Pero eso se acabó. Desde hace tiempo, en uno más de los actos de envilecimiento que en este país estamos aplicando a todo lo que antes era respetable, y hablo del Estado, de las instituciones, de todo, el periodismo también se ha contaminado de eso.

Ahora las empresas exigen a los periodistas, y hasta al último becario que llegue el pobre allí, tiene que dar en su artículo una puntadita a la empresa contraria o al partido tal porque si no va a ser marginado. Esa exigencia de etiqueta, de posicionarse, es gravísima. Eso ha destruido el periodismo objetivo en España. Se parece ahora más a los blogs. Lo digo con respeto, no digo que el blog sea malo, digo que el blog es opinión.

Eso ha hecho, además, que esa vinculación periódico-político, esa imposibilidad de diferenciar una actividad de otra ha llevado a que los periodistas actúen de una manera política, pero no ya en la opinión sino en la información, y eso ha creado unas disfunciones, unas confusiones sociales extraordinarias. Entonces la culpa de la situación que tenemos la tiene, por supuesto, esos políticos incapaces de estar a la altura del cargo que ocupan, de esos arribistas y oportunistas demagogos, sin distinción ninguna de ideología, que han hecho de este negocio su negocio. Pero también la tienen los periodistas que los jalean, los amparan, los apoyan, son cómplices de ellos y les dan la energía y las vitaminas suficientes para seguir haciendo su sucio trabajo”.

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *