El último reportero

«Para ser periodista hay que ser antes buena persona». Nos ha dejado un magnífico periodista y un excelente ser humano. A los 73 años se le apagó el corazón. Ese corazón que le permitió reflejar como nadie, en sus crónicas, reportajes y libros, las injusticias y las miserias que encontraba a su alrededor. Se nos ha marchado el último gran reportero. Un referente para quienes todavía aman este oficio. Dicen quienes le conocieron que era una persona humilde, comprometida con la verdad, valores poco frecuentes en buena parte del ¿periodismo? actual. El mejor homenaje que le podemos hacer es aplicar sus enseñanzas a nuestro quehacer diario y leer su obra: El emperador (1978), El Sha (1978), El Imperio (1994), Ébano (1998), Lapidarium ( cinco tomos: 1990-2001), La guerra del fútbol (1992), Los cínicos no sirven para este oficio (2003), Un día más con vida (2003), El mundo de hoy (2004), Los cinco sentidos del periodista (2005, edición no venal) y Viajes con Herodoto (2006). Aquí dejo algunas de sus reflexiones: «El comportamiento del reportero tiene que ser sencillo, sincero y humilde. La gente es muy susceptible ante la arrogancia. Nuestro interlocutor es primero un ser humano, no es nuestro tema, es alguien que tiene su propio mundo». «Inspiración, entusiasmo, es un fuego que con el tiempo se apaga. Si no estamos preparados para ese momento nos podemos perder. Hay que prepararse para ese momento ya. Leer, leer, leer. Interesarse». «Para entender algo hay que entrar en otra cultura. Nunca es posible al cien por cien, pero hay que intentarlo. Para captar esa otredad hay que estar abierto, dispuesto». «A...